miércoles 4 de mayo de 2011

El grito del animal herido


















Un grito se oyó en toda la casa
algunos vecinos se asustaron
hubo quién abrió la ventana
o se asomó a la puerta
para ver si por aquel laberinto
de espacios casi condenados
de patios, escaleras y huecos
se sabía qué estaba pasando
y, sobre todo,
a quién…

Fue un grito de un animal herido
fue un relámpago de voz
humana rota
que volvió a replicar
con la voz áspera ya
por el esfuerzo
y el dolor.

Sólo una persona, tras el susto,
entendió en su total profundidad
aquel extraño sonido

a las tantas de la noche.


Aquella persona sintió una especie
de regusto,

de alegría,

de alivio,

de felicidad
de sentimiento de justicia.


(¿Quién a yerro mata

a yerro muere?)

Aquel grito era, fue, el punto y final,
la última costra ya caída de una herida,
la cicatriz incorporada al nuevo ser, a la nueva piel…

Para el animal herido fue, al contrario, el inicio
de ese proceso de lucha por cerrar aquel hueco
que alguien dejó…

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